Autobiografía espontánea:


La música y el oficio de hacer canciones es una necesidad, también una rebeldía contra el sistema. Hay quien dice que los poetas son los que conocen la verdades del mundo. Los hacedores de canciones también. Música y poesía, indefectiblemente, van unidas, aunque eso de hacer música y escribir buenas letras no de, hoy en día, ni para cambiar las cuerdas de nuestra guitarra o afinar nuestro piano. Dichoso el poeta que con alabanzas recibe pan. Los mejores poetas y las mejores poesías llevan consigo el manto de la desdicha y así son eternas.
Jean Paul nació hace alrededor de siete años por necesidad y rebeldía.

Un puñado de canciones que no cuadraban en ninguna de las bandas en las que he militado hizo que se creara un sitio para ellas donde estuvieran a sus anchas, tranquilas y eternas.

“Seis canciones para un día de lluvia” fue la primera aproximación. Esta maqueta se grabó en el año 2001 en la habitación de un amigo, con la ayuda de Juan Carlos Olmos, Fran Sánchez y Platty, grandes amigos. Hicimos, si no recuerdo mal, únicamente dos conciertos y ahí quedo todo. Seguía componiendo y escribiendo pero apareció de pronto el temido fantasma que te pregunta: ¿para qué sirve todo lo que estás haciendo?; en ese momento mi única respuesta fue: Para nada. Error.

Pasaron dos años en los que no hice ni una sola canción y creo que apenas sí lo intenté. Cambié de ciudad, de vida y dejé gran parte de mi pasado en la carretera que une Murcia con Granada.

Volví a sentir la necesidad de escribir, de coger la guitarra. Gran culpa de ello la tenga, tal vez, el hecho de tocar con José Ignacio Lapido. Estar cerca de los grandes hace que vuelvas a encantarte con las buenas canciones, con las canciones que merecen la pena ser escritas y sentir el orgullo del que sabe que está haciendo algo bueno.

Encontré grandes músicos con más ganas que yo de seguir adelante: Paco Solana, Víctor Sánchez y Popi González. Con ellos grabé la segunda maqueta: “Serpientes y martirios” en el 2007. Conté la ayuda de Isaac Zafra en los medios técnicos, con Zahara en las voces, con Allfreedom en la armónica y Resina en la guitarra española. Nos selccionaron para la semifinal del Proyecto Demo 2008, para la semifinal del Grupo revelación 2008 del festival Contempopranea, semifinalistas del Lemon Pop 2008 donde metieron una canción nuestra en un recopilatorio, semifinalistas del concurso de Heineken Greenspace… no ganamos nada, pero siempre ha sido así, nada de lo que preocuparse o sorprenderse. Hicimos algunos conciertos para dar a conocer a la banda. Nos hacía falta alguien más para que se incorprase a la banda e Isaac Zafra empezó a hacerse cargo del bajo.

Hicimos un video: “Fin”, con la ayuda de Decodiestudio. Thor, Rezo, Sergio… apoyando al máximo y siendo, a partir de ese momento, otro pedazo de lo que hacemos llamar Jean Paul.

Un mal día nos propusimos grabar un disco. Llamamos a nuestro amigo Paul Grau y todo empezó a rodar lentamente. Teníamos unas treinta canciones apretadas en la bolsa de viaje.

Conocíamos a Marcos Muñiz por ser técnico de la sala “La Telonera” de Granada y por ser el batería de Alice Moon, banda en la que también milita Paco Solana. Pero sobretodo, lo que nos hizo a todos pensar en Marcos fue por la calidad de sus canciones y por su tremendo gusto. “Colaborará en el disco tocando algunos banjos y percusiones”; al final se hizo un hueco en la banda y ya es parte de ella.

Seleccionamos trece canciones, una de ellas quedó fuera de juego en el estudio. Cinco días grabando en vivo fueron suficiente para completar nuestro proposito. Jose Ignacio Lapido, Alfonso Alcalá, Zahara, Sara Beyermann y el mismo Paul Grau nos regalaron su buen hacer en el estudio y todo empezó a ser como debía. Creemos tener un buen disco, el sonido se acerca indecentemente al sonido que había en mente. Eso es todo. Así de sencillo.

En un arrojo de valentía y poco sentido común me decidí a crear mi propio sello: Bartlevy Records, en honor a “Bartleby el escribiente” de Herman Melville, el famoso “Preferiría no hacerlo”. El disco se titulará Breve historia universal, el nombre de una de las canciones, aunque siempre fui reacio a titular un disco como el nombre de una canción. La razón de hacerlo así es, aparte de ser un bonito título, por todo lo que engloba. Las miserias del nuevo siglo, todo lo que puede hacer que te levantes y prepares café para dos personas o lo que te deja en cama durante toda la eternidad. Siempre me ha gustado la postura filosófica del “sólo sé que no sé nada”. Me considero a mí mismo como el exponente de la ignorancia y lo de englobar todo lo universal bajo la palabra “Breve” es signo de ello, perdón.

Breve Historia Universal es un disco valiente y real. Si lo estás escuchando no se lo digas a nadie, sigue haciéndolo todo tal y como lo has hecho durante años, esto es una caza de brujas, hermano.



“Piensa profundamente y rechaza la coartada universal”
(L. Cohen)